El 16 de octubre de 2025 colgué mis cuadros por primera vez fuera de casa. Fue en la Exposición colectiva de arte 10/25 del Rockafé Cafetería, en Sabinas, junto a otros artistas de la región. Llevé payasos, una luna con cara, fantasmas y un rostro que grita, todos en acrílico sobre lienzo.
Esa noche firmé la pared del café con la frase que desde niña no se me olvida, y me llevé a casa un reconocimiento por participar. Fue la primera vez que vi a gente que no conocía detenerse frente a algo que salió de mi cabeza.
“El arte no tiene límites.”
Desde ahí empezó el camino: en agosto de 2026 un stand en la Expo Gótica de Monterrey y en octubre mi exposición individual en el CCLEMS. Gracias al Rockafé por abrirme la primera pared.